CUADERNO DE BITÁCORA – EL PARTIDO MAGIC vs GRIZZLIES por Gwendi

by gwendi

Pues el día llegó, sol y 78 grados en la calle que en nuestros grados son 21,5º. Los grados de aqui se convierten en centigrados restándo 35 y dividiendo por 2 el resultado.

Por la mañana estuvimos refrescandonos en las piscinas y luego fuimos a Celebration, un pueblo de los ricos de Disney con casas victorianas, muy bonito.

Después nos encaminamos al Downtown de Orlando, es el centro de la ciudad, si es que a Orlando se le puede llamar ciudad, porque en el Downtown solo viven 200.000 personas, el resto hasta casi 2.000.000 se encuentran diseminados por las urbanizaciones que lo rodean. Comimos en un restaurante típico de carne ahumada viendo el partido de los Celtics contra los Cavaliers.

A las 16,30 horas nos plantamos Salva, Russkyi, Playing y el que suscribe en la puerta del Amway Arena. Nuestro public relations Luis Dieguez nos ha invitado a presenciar el calentamiento a pie de pista y no conviene hacerle esperar despues del detallazo.

Entramos por el pasillo VIP y descendemos a las entrañas del Pabellón, pasamos por la puerta del vestuario de los Magic y accedemos a la pista donde la seguridad es extrema, nos sentamos en los asientos de la familia del dueño de los Magic, Rich DeVos, y la primera sorpresa es que Marc Gasol está calentando en la mitad de cancha de los Grizzlies. La siguiente sorpresa es que le requerimos de mil maneras y no hace ni caso, ni siquiera un gesto, profesional que es el chico. Incluso le mandamos recado a través de su asistente físico y nada, termina su calentamiento y desaparece por el túnel de vestuarios. Luego durante el partido, al tercer tiempo muerto nos dedicó un tímido saludo con la mano al ver como lo animabamos con nuestras banderas, le costó, eso si.

En nuestro lado de la cancha, van desfilando a escasos metros nuestros Rashard Lewis, Vince Carter, J.J. Reddick, Anderson, Jason Williams, Mickael Pietrus, hasta que a última hora aparece el gran Dwight Howard que calienta bajo la atenta supervisión de otro grande Pat Ewing. Tiene una animada conversación con Rudy Gay, al que luego calentará en el partido con unos cuantos gorros. Nos sorprende también su mecanica de tiros libres, digna de análisis por nuestro experto, Vialegre, ya que se casca unas mandarinas de antología.

Intentamos hablar con Pietrus por mi condición de seguidor del Valencia, equipo dónde juega su hermano Florent, pero su preparador nos dice que teniamos que haberle avisado y también nos quedamos con las ganas.

Al rato tenemos que abandonar la cancha y nos reunimos en la grada con nuestras familias y amigos, mención especial al negro, que se ha sacrificado voluntariamente ya que la invitación a pie de pista era sólo para 4.

Un partido NBA es otro mundo comparado con nuestro basket, ni mejor ni peor, sólo distinto. La gente entra y sale de sus localidades, cena durante el partido y no anima como en España, aunque ayer los árbitros consiguieron que la grada se enfadara.

El partido en si no tuvo mucha historia porque ninguno se jugaba nada, sólo los detalles de Vince Carter y el acierto en el tiro de J.J. Reddick por parte local y la brega de Zach Randolph y la clase de Rudy Gay por parte visitante. Los árbitros, pésimos, tangana incluida entre Thabbet y Barnes, de las que ya casi no se ven en la NBA.

Crónica Playing:

Me centraré exclusivamente en el partido, ya que los previos, barbacoa americana incluida, fueron tan espectaculares como lo está siendo todo el viaje.

Nos esperan en la entrada VIP, gracias a Salva, que  tiene a Luis Dieguez, Public Relationship de los Magic, totalmente encandilado. Entramos por la zona de vestuarios, tras el oportuno cheking de seguridad y nos llevan directamente a los asientos de primera fila de la familia del dueño: DeVoss. Todo un lujo.

Los primeros en calentar son Jason “Chocolate Blanco” Williams y Rashad Lewis, impresionante su mecánica, fea, fea, pero igualmente impresionante su porcentaje, casi no falló ninguna desde la esquina. Le toca el turno a Gortat, todo movimientos al poste bajo, casi ni tiró. Sale J.J. Reddick, y ya se oye un murmullo en la cancha, es el playboy de la zona, puro producto Duke. Raza blanca, tirador… y ligón.

Mientras Marc calienta en nuestra banda, Gwendi se atreve a decirle “luego nos vemos”, pero se hace el sordo y sigue con su preparador físico. Atacamos a dicho individuo “We are from Spain”, ”OK, I am going to talk with him”, pero la respuesta del Gasol mediano no llega… es una pequeña decepción.

Aparece Barnes, vaya pinta, cuando mi mujer se enfada por llevar camisetas raidas, le recordaré lo de este tipo. Pantalones cortados a “bocados” bajo la rodilla, los bolsillos por fuera, tatuajes por todos lados, vamos, para encontrarse con el elemento por el downtown de Orlando o Granada.

Y por fin el gran Dwigth Howard, grande, grande, pero no tanto como su trainer: Pat Ewing. Este es enorme: a lo alto y a lo ancho. Como pasa el tiempo. Sus movimientos, casi todos al poste bajo y gancho de izquierda. Mención especial a los tiros libres, efectivamente, tal como dice Gwendi, no lanza balones, lanza mandarinas… incluso quizás ciruelas.

Se reune con Gay en el centro del campo. Los demás a calentar y ellos a charlar sobre lo humano y lo…, no sólo sobre lo humano: chicas, contratos, vacaciones, etc. El momento invita a recordar al gran Montes: “por qué todos los jugones sonrien igual, Daimiel?”.

Aparecen los nuestros en el pabellón, bandera rojigualda en ristre. Cuan lejos llega el Flagrant… donde nos ha metido. Nos reclaman arriba y nos disponemos a ocupar nuestras verdaderas localidades, que donde estamos cuesta el abono 72.000 $. En fin… son los USA y Florida.

Ya arriba, despedida de Luis Dieguez y sincero agradecimiento, ha sido una pasada tener a estos monstruos tan cerca. Fotos de rigor con los flabioles y la cancha de fondo y lo demás… pues eso: tocar el flabiol.

Cuando los Magic quisieron, apretaron el acelerador y daba la sensación de Zach Randolph contra todos. Mención especial para Carter, que lleva unos partidos “on fire”. Elegante y luchador, todavía con ganas de ganar algo, aunque también acabó maquillando sus números, que las estadísticas son las estadísticas.

Una experiencia, puro “entertaiment” disfrazado de baloncesto o al reves… no sé, pero mereció sobradamente la pena. Nos vemos en el siguiente.

Crónica Russkyi:

Viendo que el análisis de Gwendi y Playing ya ha habladio suficientemente sobre el prepartido, lo único qaue añadir sobre el mismo es que fue realmente interesante estar tan cerca de esos monstruos, y que el que más me llamó la atención fue Pat Ewing, es al único que me provocó la sensación de decir !!!que grande es!!!.

Del partido en si, decir que me llamó la atención cómo en el mismo momento que el balón fue lanzado al aire por los árbitros, todo el bullicio que había en el prepartido, se tornó en silencio, no se si expectante, o simplemente que es su forma , bastante fría, de seguir los partidos. Me imagino que en Playoffs la gente se animará a vivr los partidos con más entusiasmo. El partido empieza bien para los Magic, 3+1 y 2+1 en el primer minuto, para un 7 a 0. Memphis pide el primer tiempo muerto, y salen las Cheerleaders al campo, lo que provoca la reacción del público, y el aumento de la algarabía. Vuelve el juego, vuelve el silencio, solo roto por el speaker, que de vez en cuando pide el socorrido grito de Defense Defense, pero que no es seguidfo con demasiado entusiasmo por el público. Memphis se empieza a meter en el partido, aprovechando que Carter ha cometido su segunda falta, y sus compañeros empiezan a fallar. Así se llega al descanso con el partido más o menos igualado. Los tiempos muertos se llenan con actuaciones, concursos para los espectadores, y la gente mirando el vídeo marcador para ver si eran enfocados. En el tercer cuarto se produce todo lo más interesnate del partido. Memphis completa su remontada, y se pone por delante, Matt Barnes pierde la cabeza y es expulsado al provocar una tangana con Haseem Thabeet que es lo que hace despertar al público y cambia la dinámica del partido, acompañado de unas decisiones arbitrales, cuando menos discutibles. Esto espolea a los locales que con varias jugadas de calidad consiguen una ventaja de 10 puntos con la que discurre el resto del partido hasta el final del mismo.  No fue el mejor partido que he visto, pero tuvo varias cosas muy interesantes, y varias jugadas realmente espectaculares, protagonizadas por Vince Carter especialmente. Howard no tuvo un buen partido, pero siempre deja detalles.

En resumen, una experiencia que recordaré con cariño mucho tiempo.