14-10-2011: RAMÓN TRECET COMO SINTOMA

by flagrant

El último post del blog 13t es todo un compendio de refranero español. Quien haya seguido la trayectoria del periodista no necesitará que retrate como podencos a sus galgos. Hace meses, cuando estalló en la prensa, el caso de Marta Dominguez algo no le cuadraba dijo literalmente. Aunque no escondió la mano para lanzar la piedra de un “futbolero”.

Marta Dominguez. Me decían ayer por la noche: “Esas preparaciones en altura, mes y medio antes de una competición importante. La concentración era una excusa para lo otro”. Es posible (…) Un momento. Ayer me encuentro con un director de publicación atletica en Futboleros de MarcaTV y me dice que “en circulos atleticos se sabía lo de este grupo que operaba desde la Blume”.

Ramón Trecet, viernes, 10 diciembre 2010, 10:34

Eso sí, no dudo en cargar con verdadera saña contra quienes simplemente “no sabían nada” porqué miraban para otro lado. Odriozola fue el Blanco de todas las críticas. No sorprende en absoluto su cruzada y, mucho menos, conociendo su predilección por José Luís Sáez, su elefante blanco para el COE. Pero lo que verdaderamente chirriaba entonces era esa obsesión enfermiza por situar al atleta como víctima culpable. Esta doble condición de culpable a la vez que victima era un sinsentido en varios aspectos. Por un lado, tenemos a los periodistas que supuestamente sí sabían, como se constata de las declaraciones de el mismo Trecet cita, pero que callan, que tapan. Primera incoherencia. Si el eje de las críticas de Ramón Trecet contra los dirigentes deportivos que desconocían la trama de prácticas dopantes entre sus atletas se centraba en que miraban hacía otro lado, no se entiende que no se critique la viga propia del ojo observador del que debe informar al aficionado. La ética periodística ha caido tan bajo que se pone la venda antes, durante y despues de la herida. Es absolutamente indecente que esas confesiones de pasillo de las que habla Trecet se oculten y se citen solamente cuando estalla el caso. No hablo de la temeridad de soltar acusaciones en falso y basadas en simples sospechas, estoy hablando de investigar la noticia de la que eran conocedores y conscientes. “En circulos atleticos se sabía lo de este grupo que operaba desde la Blume”. ¿Se sabía? ¿Y hacía donde miraban los garantes de la libre información? No pueden luego adoctrinar con lecciones de moral. Pero si esto ya es suficientemente grave porque evidencia la incapacidad periodística de estos periodistas el fondo ético que sustenta esa doble categoria de culpable y víctima de la propia industria dopante. Este ejercicio de clemencia es del todo hipócrita. Lo que se pretende en última instancia es eximir de responsabilidad al atleta. Es una víctima de sus dirigentes que les exigen un rendimiento que son incapaces de cumplir si caer en las garras de esos malévolos entrenadores y médicos que les pueden dar esa pócima secreta con la que pueden acceder a sus becas y marcas. Vamos, que prácticamente son empujados a la calle de la perdición. Esta adoración por el podenco es realmente patética.

Y ya ni hablo de las prácticas habituales del mundo periodístico en general. Bochornosas. Primero crucifican al atleta durante el proceso saltándose, con récord del mundo incluido, toda cautela ante la presunción de inocencia. Los titulares deben ser contundentes y no admiten mucha explicación. Hay que poner nombre al galgo. Luego, viene la compasión de la que hablaba antes. Pobre Marta, victima de una confabulación política. Claro ejemplo de este periodismo ebrio que da tumbos de ciego por el ansia de velocidad. Y finalmente, cuando han pasado los meses y la calma permitiría un análisis más certero, con más perspectiva,  la guinda del despropósito. Casi un año despues:

Los medios nos abalanzamos sobre Marta desde el primer momento. Ni presunción de inocencia ni nada. Las portadas del día siguiente son demoledoras… Para el periodismo, claro.

(…)

Las autoridades deportivas,reaccionan.Primero parece que orientadas, pero luego con la desorientación que les produce las contradicciones de la instruccion del sumario. 

(…)

Los políticos guardan un estruendoso silencio sobre el caso de Marta, hasta que la iniciativa de los periodistas de El Mundo y Veo7 culmina con una noche en la que Marta en entrevistada por Pedro J. Ramirez y la repercusión de lo allí hablado cambia el signo de la marea. Entonces sí, entonces empiezan a hablar. 

Ramón Trecet, miércoles, 12 octubre 2011, 09:57

Vaya. Que curioso. Cuanta paradoja. Ahora Trecet opina que las autoridades deportivas parece que no lo hicieron tan mal.  Y los políticos que guardaban un silencio propio y lógico en un caso tan delicado en un proceso judicial abierto son un atajo de cobardes por no caer en la vóragine alimentada por el periodismo insano que paradojicamente se critica en el primer párrafo. Yo ni con papel de fumar me lio tanto.

Eso sí, Pedro J, director del grupo peridístico que tiene a nómina a nuestro querido Trecet, cambia el signo de la marea según este al forzar a nuestro políticos a hablar de las bondades de Marta a la que finalmente han premiado con su candidatura al Senado por las listas del PP, obviando la verdad del caso.

Echadle un vistazo, al propio Ramón en un comentario a su artículo le contesta nuestro admirado colaborador snedecor:

Sobre Marta
http://rincon-deporte.blogspot.com/2011/09/marta-dominguez-se-sigue-intentando.html
Y luego si eso hablamos de política

snedecor,  12 octubre 2011, 12:03

Existo, luego sigo.