EL COI Y SU LABERINTO IRANÍ.

Publica el NYT el siguiente articulo.

http://www.nytimes.com/2010/01/21/sports/olympics/21ioc.html?ref=olympics

Un Comité de expertos médicos convocados por el COI recomienda que los casos como el de Caster Semenya sean tratados desde la perspectiva médica. Esa es la única conclusión a la que llegan por unanimidad. Tampoco es extraño. Como gremio científico se reservan para ellos la exclusividad de la verdad cientítica. Si le preguntaramos a un Comité formado por abogados seguramente la conclusión sería otra. Y si lo hicieramos con psicólogos, sociólogos y antropólogos pasaría lo mismo.  Esta forma de encorsetar el enfoque de la realidad es algo muy común entre las diferentes comunidades científicas. Nada nuevo. Hablan los médicos y la recomentación es que se trata el caso desde su óptica médica. Pero, hay muchos peros en el asunto.

Retomemos el caso Semenya. Hace meses que el COI debería haber resuelto como anunció. No lo hace. Anda perdido en su laberinto, buscando una justicación avalada por alguna comunidad científica para evitar una demanda multimillonaria por parte de la atleta sudafricana. Una demanda y una derrota vergonzosa. De ahí que no convoquen de forma pública a un gabinete de expertos en derecho. Algún profesional defendería la postura del COI, por el simple hecho de realizar su trabajo, eso no se puede cuestionar. Pero estoy seguro, que libre del enfoque al que se ve obligado para defender los actos de un cliente, cualquier experto independiente recomendaría dejar competir a Caster Semenya pues la discriminación a la que se la somete es obvia a todas luces.

Lo curioso es que incluso algunos médicos reunidos ven claro que Caster debería competir. El Doctor Joe Leight Simpson deja claro que estas personas con transtornos o particuaridades de sexo deberían competir. Otros, como la Doctora Maria New cocluye que aquellas atletas que sean tratadas médicamente podrán competir. Se excluiría pues a aquellas que rechacen tratamiento médico. Con ésta idea deja claro que estigmatiza como enfermedad las alteraciones y diferencias cromosomáticas o físicas incluso en los caso que no causen daño a la persona. Lamentable. Siguiendo esa línia llegan a proponer que sean tratados para conseguir esa idílica y utópica equidad. La respuesta de algunos expertos es de una ironía brillantísima: “una atleta con un trastorno que le da un alto nivel de testosterona. ¿Debe ser tratada para que su nivel de testosterona hasta el rango promedio para las mujeres? ¿O puede ser en la gama alta? Y, ¿con qué frecuencia se debe ser analizada para asegurarse de que está cumpliendo con su tratamiento?”. O sea, una locura intolerante. Aquí lo que estan planteándose algunos es una castración de un hecho natural, y que como tal debería ser considerado. ¿Tiene ventaja? Claro, del mismo modo que la tiene una persona con altos niveles de hematocrito. Del mismo Phelps se ha estudiado que su organismo está dotado para una mayor resistencia anaeróbica aláctica que le produce menor cansancio que a sus rivales. ¿Tiene ventaja? Claro, pero ahi reside su excelencia.  Pero de Phelps esto no es censurable para el COI ni para los médicos. De Phelps molesta que fume marihuana de una cachimba, cosa que evidentemente no produce beneficios en su rendimiento, más bien al revés. Prejuicios, prejuicios hipócritas y contradicciones. Reducir el debate a la equidad supondría excluir a todos los atletas que estan mejor dotados físicamente. Apelar a la igualdad física en el deporte es un absurdo. Pero, ahi estamos, mientras unos pueden tener una genética admirable otras no. Ese es el meollo de la discriminación.

Entonces, ¿porqué tanto prejuicio con Caster Semenya? ¿Dónde está realmente el problema? Muy sencillo, en la intolerancia. Caster no se dopa. Caster es como es, pero no la queremos aceptar como es. ¿Por qué?

Le estamos diciendo al mundo. Nena, no eres un hombre y no te queremos como mujer.

Hace poco vi un documental que reflejaba la realidad de los transexuales en Irán. En aquel país el transexual operado, o sea el tratado médicamente que se extirpaba sus órganos sexuales masculinos, no sólo era aceptado sino que además su operación y tratamiento era sufragado por el propio estado. Sí, así es. Pero, atención debajan de ser hombres y pasaban a ser mujeres, debiendo acatar su nuevo status social. Lo lacerante es que en el documental se mostraba que en muchos casos eran forzados por esa legislación perversa que los obligaba socialmente a operarse porque los transexuales que no lo hacían eran maltratados, empujados a la exclusión, a la cárcel, a la humillación constante e incluso a la condena de muerte porque la homosexualidad es delito. Con ello la legislación iraní provoca en multitud de casos destrozar la vida de personas que no querían operarse. ¿Cúal es la diferencia entre Irán y el COI?

3 pensamientos en “EL COI Y SU LABERINTO IRANÍ.

  1. La aparición de la reproducción sexual marcó el comienzo de la evolución de las especies tal y como la conocemos. La superación del actual estadio de la historia biológica del género humano va unido al fin de la diferenciación sexual. ¿Tiene esto algo que ver con Caster Semenya?

  2. Interesante, si señor. Pero yo creo que la crisis de la categorización hombre-mujer explota y se deserrolla a partir de la transexualidad y del transgénero, que es una revolución dentro del concepto natural.

    Antony es hombre o mujer.

    Escucha.

    Un día voy a crecer, voy a ser una mujer hermosa
    Un día voy a crecer, voy a ser una hermosa niña
    Pero por hoy soy un niño, por hoy soy un chico

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