El pase

El baloncesto es un juego de precisión. Entre otras muchas cosas, porque se trata de meter un balón por un aro, generalmente lanzándolo desde una cierta distancia. Eso requiere planearlo, prepararlo, coordinarlo y ejecutarlo. No es tarea sencilla.

Sin embargo,  esa acción individual definitiva, ese duelo decisivo untado de soledad y desafío, entre el jugador, el aro y su capacidad para introducir el balón dentro de él, es la coda del juego ofensivo colectivo, de la capacidad de generar ventaja para que la habilidad personal dé paso al acierto cuantificable.

Y ahí entra en juego el pase, el vehículo por el cual se crea el móvil y la oportunidad para que el asesino cobre su víctima, y el finado se quede con cara de tonto. Sin esa transición, el baloncesto no sería un juego generoso, un juego de acción de gracias, sino uno más de los deportes individuales, en los que la batalla se libra entre dos continentes de músculos que buscan su gloria individual. De alguna forma, el deporte colectivo es la evolución del juego como entretenimiento estratégico; si no, aún andaríamos con las luchas en la arena entre gladiadores.

En general, los deportes de sala defienden la capacidad de generar sincronías entre los integrantes de un grupo. Esto requiere formación inicial individual, elección de los miembros adecuados para llevar a cabo un plan, conocimiento y ensamblaje de esa idea preconcebida y ejecución de la misma. La influencia de estos preceptos colectivos básicos en otros deportes (como por ejemplo el fútbol) es conocida. Pensemos en la basculación defensiva de un equipo en el verde, herencia clara de la que se produce en la táctica defensiva del balonmano. Sobre esto, Juan de Dios Román podría hablar mucho, pues ha reconocido que más de un entrenador de fútbol iba a visionar sus entrenamientos en el Atlético de Madrid para aprender de esos movimientos. Y ya no hablamos de la ósmosis entre los propios deportes de sala, pues el propio Pepu Hernández fue un asiduo del antiguo Magariños.

Pero volvamos al tema que nos ocupa, el pase. Los hay de muchos tipos. De pecho, picado, por detrás de la cabeza, de béisbol, por detrás de la espalda, mano a mano, tipo lanzamiento de bolos y hasta de codo. Todos son importantes como vehículo de rotación y participación de los integrantes de un equipo. Pueden ser más espectaculares o menos. Pueden ser más decisivos o menos. Pueden ser más vehiculares o menos. Pero lo que siempre debe ocurrir es que estén bien ejecutados.

¿Qué es pasar bien? ¿Es dar un pase genial sin mirar? ¿Es dar una asistencia que pueda salir en los highlights del día siguiente? En parte, sí. Pero pasar bien es algo más. Es conseguir que la idea que tú tenías en la cabeza cuando decidiste ejecutar ese pase para desequilibrar la defensa rival, consiga realizarse. Y puede ser tanto un pase decisivo como un pase aparentemente intrascendente. Cualquier pase en la circulación de balón, dos etapas antes de que se produzca el tiro en un ataque que haya buscado el extra pass, puede ser pasar bien. Cualquier balón metido al poste bajo en el momento adecuado puede ser pasar bien. Cualquier primer pase de contraataque tras rebote defensivo por parte de un pívot puede ser pasar bien. Claro que para esto hay que formarse bien desde la base y luego desarrollar visión. Pongamos un ejemplo:

Para meter un balón al poste bajo lo ideal es hacerlo desde el lado en el que el posteador se está fajando (lo que se llama buscar ángulo de pase), hacerlo en el momento adecuado (conexión entre el emisor y el receptor), leer la defensa rival (si está detrás, picarlo a la mano fuerte del poste y si es a tres cuartos o por delante, buscar el balón bombeado si no hay ayudas del lado contrario o buscar un tercer jugador que, situado en el poste alto, meta rápido el balón al poste bajo por el centro de la zona) y ejecutarlo tenso. Es sólo un ejemplo de lo que puede ser pasar bien. Algo aparentemente muy sencillo y que luego en la pista no es nada fácil. Sin embargo, quien domine el pase como gesto técnico del juego, tendrá un sitio en el baloncesto.

Luego está el pasador genial, el que hace lo que otros ni siquiera son capaces de imaginar en sueños. En este grupo podemos incluir a tipos como Pete Maravich, Carmelo Cabrera, Magic Johnson o Jason Williams. Evidentemente, éstos también sabían hacer lo otro, pero es que además eran capaces de dibujar en su mente situaciones de riesgo que, una vez ejecutadas, se convertían en obras de arte. Jugar con ellos debía ser un reto constante de concentración e imaginación. Debes estar alerta continuamente aun cuando no te estén mirando, aun cuando no estés en el lado de la jugada, porque en cualquier momento puede aparecer el balón y darte en la cara.

Ésta es otra grandeza del momento del pase. Lo que implica a dos jugadores del equipo, la conjunción que deben tener para hacer que la idea surgida en lo más intrincado de la mente de un jugador, se convierta en un hecho visible y ejecutable físicamente. Y eso es tarea de dos y, a veces, de más pues para que el emisor pueda enviar el balón al receptor, el resto de jugadores habrán debido ejecutar ciertos movimientos que generen el espacio y el tiempo necesarios para que se lleve a cabo tal envío. Luego está otro asunto importante, las manos del receptor. No es un tema baladí, porque el éxito del pase está íntimamente relacionado con la capacidad de recibir y hacer buena la idea del pasador. Ejemplos tenemos muchos, pero quizás el jugador con mejores manos que he visto es James Worthy.

Creo que otra cuestión analizable dentro del ámbito del pase es la creación del passing game, ideado en las universidades americanas (quién las ha visto y quién las ve) en tareas de formación para contrarrestar el scouting de los sistemas rígidos de ataque. No me extenderé acerca de esta cuestión, pero sí os recomiendo, si tenéis interés, que leáis el enlace siguiente de Ricardo Bojanich (http://www.diazvelez-bojanich.com/divisionesformativas/Passing%20game.pdf) acerca del juego de pase (sobre todo para los que tengan relación con el baloncesto de formación) y de su uso en la creación del espacio y la ocupación del mismo, así como en el desarrollo de fundamentos individuales de ataque. Interesantes también algunas claves de este asunto, pasar y moverse, dar al menos cinco o seis pases en ataque y proporcionar ángulos de pase para ser receptor de un hipotético envío, lo que crea empatía con el pasador poniéndose en la piel del que también puede recibir en otra situación.

Otra cuestión colateral sería también la defensa del pase, bien preventiva (no dejar que el pase se haga en las mejores condiciones, atacando el balón y las manos, y negando los ángulos de pase), bien activa-decisiva (atacando las líneas de pase exprimiendo tu rapidez de manos). Esto entraría más en el capítulo estratégico defensivo, no del gesto “pase”, pero también es importante conocerlo como defensor para saber cómo ejecutarlo mejor como atacante.

Finalmente, me gustaría declarar mi admiración por esta suerte del juego (por si alguien no lo ha notado todavía), por ser el motor de la ofensiva de cualquier equipo, por lo que exige de compenetración entre los integrantes del mismo y por la componente inherente de generosidad que lleva implícita. Tiraré de la famosa frase de Toni Kukoc, otro soberbio pasador, aunque hay quien se la atribuye a otros padres: “Meter una canasta hace feliz a una persona; dar una asistencia, hace feliz a dos”.

16 pensamientos en “El pase

  1. Varias reflexiones a tan extensa disertación:
    – Recuerdo que en los entrenamientos todas estas intenciones (algo más resumida jeje) nos copaban gran parte del tiempo. Por cierto, que aquel entrenador está hoy en Unicaja en el cuerpo técnico, se llama Juan Jiménez Huertas, ¿lo conoces Vialegre?

    – No es por nada, malagueño, pero hablar de pasador y receptor y no acordarse de Stockton y Malone…jeje, por poner un ejemplillo grafico sin importancia vamos.

    – La ultima y más importante que obedece a una sospecha que me atañe. ¿Este tratado del pase lo has elaborado con el señor Draco? Y si es así, ¿porqué no me lo pasaste antes del partido de Granada? A lo mejor hubiera recordado de algo y no tendría esta fama ahora mismo ;-).

    En cualquier caso, y ya en serio, es cierto; una premisa básica de este deporte es el pase, pero como ya lo has dicho todo…solo decirte: Gracias por recordármelo.

  2. La verdad es que si lo llego a saber (y Draco también), te hubiera dado el texto cuando fuimos a Granada, pues ya lo tenía escrito ;-).

    Llevas toda la razón, Stockton y Malone son dos magníficos ejemplos de pasador (fluido y también genial cuando debía serlo) y ejecutor (podría estar en club Worthy). El de la Universidad de Gonzaga ha sido uno de mis jugadores favoritos por calidad en la toma de decisiones. Su carrera es un clínic. Lástima que se retirara sin anillo. Un pequeño homenaje:

    Ah, y a Juan Jiménez Huertas no lo conozco personalmente, pero sí desde la distancia. Ahora mismo creo que está en el equipo EBA del C.B. Málaga (de segundo). Lo acabo de buscar, y efectivamente, ahí sigue. Por cierto, equipo en el que está Tautvydas Sabonis y un chico al que conozco, Nicolás Ciano Petersen.

    Un abrazo, Tugurio.

  3. Pues debo decirte mi querido amigo y “arbitrador” que igualmente, aun con tu tratado sobre el pase, hubiera hecho lo mismo 😉

    El amigo Juan Huertas, es de mi pueblo y miembro del grupo al que sustituí cuando inicie mi infructuosa carrera musical en aquel grupo de mi pueblo. Nos conocemos y pasamos algunos ratos agradables en aquellos tiempos musicales, pero hace mil años que no nos vemos. Y además es hermano del recepcionista del hotel donde se alojó el amigo Scot….círculos y más círculos. Cada vez creo menos en las casualidades.

  4. Leer el artículo de Vialegre ha despertado mi curiosidad sobre el asunto en cuestión y he rebuscado entre mis libros y apuntes. He encontrado una libreta con notas de mi primer curso de entrenador, allá por el 87, cuando todavía estaba en el instituto. Dice así:

    Técnica del pase:

    -la acción de las muñecas es el elemento clave en la mayoría de los pases.

    -no descuidar la visión periférica de la cancha en el momento del pase.

    -el jugador que pasa debe conservar la opción de ‘triple amenaza’ (bote, tiro, pase).

    -mantener el equilibrio del cuerpo durante el pase y auxiliarse con el pie de pivote, si es necesario.

    -‘atacar al defensor’.

    -utilizar las fintas de pase para descompensar a la defensa.

    -convencer al jugador de la necesidad de pasar dentro.

    -pasar al tirador mientras se mueve, no cuando está quieto.

    Hace años que no leía esa libreta. Siempre es bueno refrescar.

  5. Hablamos de un arte fundamental a la hora de atacar. Una suerte intimamente ligada a la circulación de balón y a la lectura de la defensa.

    La lectura de tu artículo, gran Vialegre, abre tal cantidad de campos o aspectos relacionados, que es complicado centrarse exclusivamente en el pase o en la asistencia (que pasa a ser la última de una serie de pases anteriores).

    Imitando a Docass y aprovechando que, aunque no os lo haya parecido, yo siempre he jugado de uno, algunos consejos que me dieron desde pequeño:

    – Circulación exterior siempre con pase a la mano más alejada de la canasta.
    – Colaboración del receptor, fijando al contrario con la mano interior y ofreciendo con la exterior el lugar adecuado del pase.
    – No repetir pase al jugador del que se ha recibido el anterior, favoreciendo una circulación completa y la participación de todo el equipo. La excepción en defensas zonales con fijación del poste bajo y excesiva basculación defensiva en el exterior.
    – Evitar siempre el pase cruzando la zona, lado fuerte-lado debil. Favorece el corte y un mal balance defensivo.
    – El balón en cada ataque debe llegar al menos una vez mediante pase al interior, poste alto y/o bajo. Favorecer el juego dentro/fuera dificulta la defensa.
    -Inculcar a los pivots y bases la técnica del primer pase para favorecer el contraataque. El pivot se gira hacía la canasta contraria en el primer movimiento y el base se abre rápidamente a derecha o izquierda buscando el mejor angulo de pase.
    – El pase picado facilita la recepción de los postes (sobre todo del bajo) ya que mantiene el balón lo más alejado del defensor y facilita la fijación de este por parte de nuestro poste atacante.
    – Continuación de bloqueo directo siempre con la posibilidad de pick & roll.

    Y muchas, muchas más, perdonad la murga, pero siempre me apasionó este tema, ya que, repito, aunque no os lo creaís, difruto más pasando que anotando. Me pasa como a Kukoc.

    Tú tienes la culpa de que se me vaya la cabeza, Vialegre, ;-).

    Gracias otra vez, campeón.

  6. Cuando escribí el artículo, quería dar las gracias, en cierto modo, al gesto de pasar como vehículo del juego ofensivo y también como icono de lo que representa para este deporte colectivo en cuanto a generosidad y conceptos.

    También quería conseguir que entre todos hiciéramos una reflexión acerca de la vuelta a los orígenes y pilares de este juego, que se han ido difuminando en los últimos años (sobre todo en la base del baloncesto USA) en aras de una concepción más individual del mismo. Esto daría para un debate más amplio.

    Veo que han ocurrido ambas cosas. El complemento táctico que habéis ofrecido en vuestros magníficos comentarios es perfecto y ejemplifican gráficamente lo que yo quería mostrar con un análisis menos teórico. Gracias, Docass y Playing.

    Todos aprendemos.

  7. Me encanta ver a un equipo desarrollar un juego basado en la circulación de balón y la movilidad de los jugadores. Conceptos ambos que requieren de gran precisión individual y colectiva, como ha dicho Vialegre en su artículo, ya que la línea que separa la efectividad y belleza del desorden o “alocamiento” es muy delgada.

    Genial el artículo. Me habeis tenido concentrado frente a la pantalla un buen rato.

    Vialegre y demás, por favor, seguir escribiendo este tipo de cosas. Difícilmente accesibles en los medios de comunicación.

    Gracias.

  8. Barcelona es una ciudad espectacular. Vuelvo de ver a Juan Diego Flórez en La Fille du Régiment en el papel de Tonio.

    Soberbio. Si os gusta la ópera es el actual Magic de los escenarios.

    Ahí tenéis un resumen (finaliza con la famosa “A mes amis..”)

    http://www.youtube.com/liceuoperabarcelona#p/a/u/0/oZIR_0HfAqc

    En el aria “A mes amis! quel jours de fêtes!” el público del Liceu estuvo en pie aclamándolo más de 3 minutos solicitando un bis. El cortesmente agradeció la ovación y siguió cantando porque el público no paraba. Hay que entender que se trata de un aria con 9 sobreagudos cantarla perfecta està reservada para los virtuosos.

  9. Buenas chicos!!!!.

    Aunque con retraso, os pongo el toque “diferente” al tema del baloncesto de pase. A mi me gusta el baloncesto de “pase”…………………pero en contraataque!!!!. SI no, donde esté un pick&roll bien jugado por un alto-bajo, que se quite toda la circulación de la que hablaís.

    Además, viendo todas las normas que poneís, mejor mi estilo, al menos no tienes que estudiar tanto. ::))).

    Por cierto, Playing, quien diría que juegas de “1”. A mi me pareces un “2”. Lastima no haber elegido tú jugar con los BAD, haríamos una gran pareja corriendo al contraataque!!!.

    Abracitos a todos!!

  10. Shinchan,
    A estas alturas ya no puedo ser Bad, no sería elegante, pero seguro que correriamos la pista como locos. Mi más que ferviente admiración por el 23 de los Bulls me arrastró a las filas PROs irremisiblemente.
    De cualquier forma, ¿quien haría de “1” y quien de “2”?, porque yo a tí te veo también más como Dumars que como Isiah, ;-).

    Respecto al pase en contraataque, también mucho que hablar: el primer pase de salida del pivot, el de beisbol en largo, el picado al que entra marcando los pasos, el que se da al trailer en la bombilla, etc., todo eso también se entrena, por lo menos de pequeño. Todavía recuerdo los ejercicios de trenzas.

    Un abrazo fuerte.

  11. Playing: ¿has oido hablar de la figura del “combo guard” (seguro que sí). Pues eso. Creo que los dos podriamos “encajar” (a nivel BAD-PROS por supuesto) en esa figura.

    Aunque, pensándolo bien, y viendo tu claro ascedente vikingo, me quedo con el morbo de tenerte en frente. Es que después de poner un tapón a Gwendi me faltarían motivaciones personales en los partidos. Dejarte en 26 puntos en lugar de 27 sería una de ellas. :).

    Un abracito.

  12. Pues voy trenzando: recibo de Playing, paso por detrás de Shinchan, entrego el balón…”cruzad todo el campo en 4 pases!!!” joé, si no llegamos…
    Yo también recuerdo las trenzas. Y entrar desde atrás al grito de “trailer!” en los entrenamientos. Luego en los partidos no, porque te sentías un poco estúpido.

    También recuerdo unas fichas de Epi que regalaban con los botes de Cola-Cao, donde enseñaba el pase de pecho, picado…Epi era elegante hasta en un bote de Cola-cao.

  13. Si Aupa, yo también recuerdo a Epi en algunas de aquellas fichas, con imagenes en secuencia del movimiento de pase. Hoy en día buscariamos videos en la web, ;-).

    Nosotros las trenzas las haciamos por supuesto sin bote y en máximo de 5 pases. No me explico como, pero siempre se la acababa pegando el mismo en bandeja. El ejercicio siempre de ida y vuelta, en CIRCULO, de canasta a canasta. Nuestro 5 no nos gritaba “trailer!”, una simple miraba suya bastaba para que lo buscases y se la pasases… si o si. ;-).

    Gran Shinchan, se me ha notado mucho mi fidelidad blanca?, yo que tenía a gala pasar desapercibido ante el núcleo duro, jeje. Bueno, es verdad que siempre hay que encontrar motivaciones personales y ganaros de nuevo contigo enfrente será la siguiente de los PROs en general y mia en particular. Eres un crack.

    Saludos y abrazos a todos.

  14. Mi querido Vialegre, perdona que no haya dejado constancia antes… Mira que me he leído el artículo 3 veces por el puro placer, pero luego nunca me da tiempo de comentar nada… Quizá porque poco más se puede añadir.
    El pase es la suerte mayor del baloncesto. Es en la que más orgulloso me siento de mis progresos cuando juego, la vía principal de transmisión del motor, como cierra ese famoso dicho que yo tantas veces he usado delante de mis compañeros, “una asistencia hace felices a dos”.
    Se merecía que alguien con tan profusos conocimientos como tú, le hiciera su merecido homenaje.
    FELICIDADES, aunque sean con sumo retraso, POR EL POST.

  15. Grande Vialegre
    Yo como “virtuoso” que me considero del lance del pase :-p lo considero fundamental en el juego.

    De hecho, no se me olvidará un entrenador que nos llegaba a tener (prácticamente todos los días) jugando 5×5 durante 10 minutos sin dar un sólo bote en cuarto de campo, con lo que el juego sin balón, la movilidad, la capacidad de ver ( y muchas veces adivinar) el espacio donde no existía, te obligaba si o si a ser preciso y exacto en el timing, la velocidad, la fuerza, el bote e incluso el efecto que debías darle al balón para que llegase a su destino.
    Nunca se lo dejaré de agradecer lo suficiente; mis mejores momentos en una cancha de baloncesto siempre han sido pasando el balón (y eso que yo metía puntos); como dice Livingthepast, haces feliz a tu compi; y si la asistencia es de “caño”… ni te cuento como aplaude el banquillo, jeje

    Abrazos para todos, creo que empiezo a coger el ritmo otra vez

    Shinchan; en Barcelona (ya con rodilla y media), repartiré unos cuantos (pases) y unas cuantas (asistencias) para deleite de PROS y gente de bien, incluidos BAD BOYS 😉

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