AH, MES AMIS QUEL JOUR DE FÊTE!

“Es el más grande tenor de todos los tiempos, el máximo de su categoría; no me acuerdo de otro que haya cantado así ese repertorio tan difícil que él interpreta. Cuando Juan Diego te canta con res bemoles y naturales, son verdaderos, no de falsete, verdaderos agudos”. Lo dice Plácido Domingo.

Pero no sólo Plácido se rinde ante la calidad vocal de Juan Diego. El mismísimo Pavarotti, poco antes de retirarse, en una entrevista publicada en El País Semanal el 5 de 0ctubre de 2003 lo señalaba como su sucesor.

¿Y ve nuevos divos en el horizonte?

Pavarotti: Sí, Juan Diego Flórez. Le he oído en Pésaro este verano y vino a mi casa porque estaba preparando La hija del regimiento, de Donizetti. Mi hija llegaba en coche y empezó a aplaudir en el jardín creyendo que yo cantaba dentro, y era Juan Diego. Hace mucho tiempo que no oía a nadie cantar con tanta inteligencia; pero no es sólo técnica lo que tiene, es una voz bellísima y las dos cosas son lo más importante”.

Ahora, como siempre, los entendidos, discuten si sí o no. Si su voz no es poderosa como un torrente y si está limitado por ello. Y para ello lo comparan con los grandes maestros.

Yo no sé con cual quedarme. Resulta que vistas con perspectiva las estrellas no se ensombrecen en el cielo. Y hoy ésta es la que tenemos en el firmamento. La claridad de su voz anoche iluminó no sólo el teatro, sino que nos acompañó en el nocturno viaje de regreso desde Barcelona hasta Valencia a través de la densa niebla que ayer cubría las ramblas y carreteras a lo largo del Mediterráneo.

Esta grabación corresponde al bis realizado por Flórez en el Liceu en el estreno de la ópera La Fille du Régiment de ésta temporada. Estar presente en uno de esos momentos en que formas parte de un público que no cesa de ovacionar a un artista durante más de tres minutos, y que no fueron más porque él los cortó volviendo a cantar, es algo indescriptible. Si por aquí te gusta como suena, deberías ir un día a la ópera. Las sensaciones que te transmite la primera nota, ya sea de la tuba, del arpa, de los violines o de los timbales, en la obertura son muchísimo más potentes que la mejor droga. No hay equipo de música capaz de destilar esas esencias. El Liceu es mágico.

Cuando aparecen las voces ya estás en el cielo. Y Flórez no es una estrella fugaz. Pero como bien apuntaba el maestro Pavarotti en la entrevista que citábamos al principio.

Quizá el único problema que tenga Flórez en estos tiempos es el de su obsesión por la especialización tan dura en un solo repertorio.

Pavarotti: La especialización es una exigencia, pero ningún cantante que quiera ser grande debe escaparse de cantar La Bohème. Nadie le pide a Juan Diego que cante Tosca hoy, pero llegará un día en que tendrá que hacerlo”.

Estemos atentos a la cartelera. El día que se estrene esa Bohème será la Bohème del siglo que acaba de empezar. Mientras disfrutemos de las del siglo pasado. Aquí os dejo una maravilla interpretada por Jaume Aragall. Un grande que se alejaba del divismo, y por ello desconocido por el gran público, pero reconocido en el mundo de la ópera como una de las voces más bellas de su época.
Los amantes del deporte quizás lo recordéis porque cantó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona junto a la Caballé, Berganza, Domingo, Carreras y Pons. Por algo fue la mejor Olimpiada de la historia.
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8 pensamientos en “AH, MES AMIS QUEL JOUR DE FÊTE!

  1. Mis conocimientos sobre lírica son casi inexistentes, así que no puedo opinar técnicamente. Eso sí, aunque no sea mi fuerte, sí puedo apreciar la sensibildad expresiva de estas bellas piezas y por supuesto la pasión con la que las disfrutas, Flags. Me alegro de que lo pasárais bien.

    Estaré atento a futuras entradas como ésta.

    Un abrazo.

  2. Yo soy un completo ignorante sobre ópera. Pero disfrutarla a través de tu texto, y oírla con tus oídos, Flags, permite atisbar toda la belleza que se esconde ahí. Si algún día me estreno en esto de la ópera me gustaría ir contigo (aunque estaría venga preguntar y te chafaría la obra, jeje).

  3. Oh, mes amis,

    La ópera es como las mujeres. Nadies es capaz de comprenderlas y sim embargo se disfrutan con verdadera pasión.

    El otro día le comentaba a docass que no hay que ser ningún entendido para disfrutar de una buena ópera. Hay mucho respeto hacía el mundo lírico. Quizás sea debido a la grandiosidad de sus escenarios y al status social al que se la asocia.

    Es toda una liturgia llevar a una mujer a la opera. Richard Gere quizás nunca ha disfrutado escuchando a Puccini, pero ella no lo sabe. Ella está encantada sientiéndose una princesa deletitándose con la Traviata. Que para los que no lo sepáis el oficio de la Traviata era el mismo que el de Pretty Woman. La ópera es más moderna de lo que parece incluso en los oficios más antiguos de sus personajes.

    Otra escena deliciosa. Hechizo de Luna. Un vulgar panadero y una mediocre viuda se transforman, gracias a la varita mágica de Puccini, en los principes de del Metropolitan.

  4. Es curioso como para explicar lo inexplicable (el arte, la belleza), lo cuantificamos: que si Juan Diego da 9 sobreagudos, si Plushenko enlaza un cuádruple y un triple, los puntos de Gasol en la final, los centímetros de pecho de Uma Thurman…
    Nada de eso explicará nunca la sensación al contemplar algo que te conmueve.

    Supongo que, como dices, con las mujeres pasa lo mismo.
    Esto me tranquiliza, ahora sé que nunca las entenderé, pero no debo preocuparme por ello.

  5. Sobre lo que comentas hay interminables debates sobre la teoria del signo. Aquello que no tiene etiqueta no existe. Una idea muy antigua. Ya está en el Génesis. El verbo y la palabra.

    Lo importante no es saber como se llama la chica. Lo importante es escucharla. Ahí está la mágia de la música, rompes las teorías mas elaboradas de los linguístas porque sin saber se puede adquirir conocimiento.

  6. Por eso los pobres ignorantes de Minnesotta aún no saben la joya que tienen. Miran las estadísticas meneando la cabeza entristecidos, cuando en un par de años mirarán a la pista ladeando la cabeza anonadados.

    Creo que, tras trazar el círculo por Julia Roberts, Plushenko y el Génesis, quien mejor lo cierra es RR. Donde el baloncesto y la ópera se tocan…

  7. Estoy totalmente de acuerdo con lo de que no hay que ser un gran entendido para poder disfrutar de la ópera. Yo no he tenido la oportunidad aún, desgraciadamente, de contemplar alguna en directo, pero he escuchado la discografía de Queen, sobre todo esos primeros discos (Queen II, Gwen), y veo cosas mientras lo escucho, y siento, y me emociona a veces.
    Me autodefino como un enamorado de la ópera-rock que, aunque no sea tan visual y tan plástica, cuenta una historia, y apela a veces a lo más sentido del espíritu.

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