FÚTBOL Y NEGOCIO (III): Traffic, factoría de estrellas. Por snedecor

Tras ver los dilemas a los que se enfrenta una liga que quiere ser gestionada como una empresa normal (es decir, en busca de beneficios), o la nefasta labor de gestión realizada por los últimos propietarios del Valencia (en connivencia con las autoridades políticas y financieras locales), cualquiera pensaría que el fútbol no es rentable. Pero el negocio en el fútbol existe, claro que sí. Sólo hay que saber dónde buscarlo. Y Traffic Sports Group lo encontró hace mucho tiempo. Puede que a la mayoría de aficionados ese nombre no les diga nada, pero causa algo más que respeto entre la gente del fútbol. Reinventada hace ahora 30 años, Traffic probablemente es la empresa que mejor ha entendido el negocio integral del balompié. Futbolistas, derechos de televisión, nuevos estadios… prácticamente nada se mueve en América sin que pase por sus manos de una u otra manera. Su filosofía está clara: allí donde haya una oportunidad de obtener dinero gracias al fútbol, está Traffic.

José Hawilla, propietario de Traffic

A finales de los setenta, José Hawilla (1944) trabajaba como periodista en Radio Globo Sao Paulo pero, tras un incidente con la dirección de la cadena, buscaba una salida laboral que le permitiera vivir sin depender de nadie. Abogado, pensó en ejercer, pero el mundo de los negocios le atraía más y acabó fundando una empresa de venta de perritos calientes. El pluriempleo le fue más o menos bien y en 1980, cuando contaba con una flotilla de treinta carritos ambulantes, adquirió la compañía Traffic, dedicada entonces a la comercialización de la publicidad de los autobuses urbanos de Sao Paulo (de ahí su nombre). Buscando empresas que quisieran anunciarse en ellos, supo que el Sao Paulo pagaba a sus proveedores con la cesión de las vallas del estadio Morumbí, un espacio que tenía un valor publicitario mucho mayor que el de los materiales que el club conseguía a cambio. Hawilla vio la oportunidad y se puso en contacto con varios clubes para gestionar esa parcela del marketing que estaba siendo tan desaprovechada. Y así fue como Traffic se introdujo en el mundo del fútbol. Poco tiempo después, la compañía controlaba la publicidad de los estadios de la inmensa mayoría de equipos del Brasileirao, cuya administración era y sigue siendo, por lo general, poco profesionalizada. Con los pingües beneficios obtenidos Hawilla pudo dejar por fin la radio y comenzó a tratar también con la Confederación Brasileña de Fútbol, sugiriendo mejoras en los estadios, sobre todo en cuanto a la limpieza, que permitieran aumentar el valor de los espacios publicitarios que gestionaba. A través de Kleber Leite, otro pionero del sector que a mediados de los 90 llegó a ser presidente del Flamengo (club en el que hasta el pasado año todavía hacía y deshacía casi a su antojo), estableció contacto con Ricardo Teixeira, el por entonces yerno de Joao Havelange, presidente de la FIFA en aquel tiempo. Con el aval de su padre político, Teixeira acabó accediendo a la presidencia de la CBF en 1989 y rápidamente denunció la pésima situación económica en la que se encontraba el organismo. Hacía falta dinero y, en un abrir y cerrar de ojos, Hawilla se hizo con las licencias de televisión y marketing de la CBF, que por primera vez se vendían a un agente privado. En 1994, Brasil volvía a ganar un Mundial tras 24 años de sequía y la demanda de cualquier tipo de artículo relacionado con la seleçao se disparó, para alegría de Traffic y su propietario. Era el sueño americano, pero a la brasileira.

La exitosa relación con Teixeira se mantuvo en el tiempo. En 1996 Hawilla fue pieza clave (se dice que obtuvo una comisión de unos 8 millones de dólares) en la firma del multimillonario contrato entre Nike y la CBF, un opaco acuerdo que incluía cláusulas sobre la presencia obligatoria de determinados jugadores en la selección canarinha (los vestidos por Nike, obviamente) y que llegó a ser investigado por el Congreso brasileño después del Mundial de Francia 1998. Tras una primera Comisión de Investigación cerrada en falso gracias al poder del lobby futbolero, en una segunda Teixeira fue acusado de evasión de impuestos y blanqueo de capitales, pero sus artimañas políticas y el triunfo en el Mundial de Corea y Japón 2002 sirvieron para que el asunto quedara otra vez en el olvido. Hoy Teixeira se mantiene en su cargo de manera extraordinaria hasta la celebración del Mundial de 2014, y se rumorea con que su próximo objetivo sería la presidencia de la FIFA. Credenciales parece que le sobran.

Hawilla también se vio salpicado por esos escándalos, pero llegó a un acuerdo con el fisco brasileño y pudo continuar con sus negocios. Tras obtener los derechos de la CBF, poco a poco Traffic fue cobrando más y más importancia en el fútbol sudamericano y comenzó a acumular derechos de retransmisión de otras federaciones nacionales y de la propia CONMEBOL. A lo mejor no tiene nada que ver con esta historia (o tal vez sí), pero haré un inciso a modo de curiosidad. El año pasado, la presidenta argentina Cristina Fernández anunció una medida populista y con mucha miga detrás, la de recomprar a la AFA los derechos de emisión de la Liga Argentina de Primera División para ofrecerlos en abierto a través de la Televisión Pública. Los derechos llevaban varios años en manos de Torneos y Competencias, una empresa privada que ofrecía los partidos en canales por cable y en la modalidad de “pay per view”. La excusa fue una negociación por el nuevo contrato que se alargó más de la cuenta y derivó en un aplazamiento de la primera jornada del Torneo Apertura, algo al parecer imperdonable para el gobierno, que llegó a acusar a la empresa de secuestrar el fútbol como los militares de la dictadura secuestraron a miles de argentinos. La realidad es que TyC pertenece al Grupo Clarín, manifiestamente contrario a los Kirchner, así que podríamos hablar de una cuestión de política interna más o menos vergonzosa. Lo curioso llega ahora. Parte del capital de TyC había estado a principios de esta década en manos de un fondo de inversión estadounidense que por entonces también poseía el 49% de la sección audiovisual de Traffic y controlaba a través de una empresa similar los derechos de retransmisión de casi todas las selecciones centroamericanas (con el tiempo, esos derechos acabaron pasando a Traffic). Pues bien, Traffic ha elegido precisamente a TyC como la compañía encargada de ofrecer la señal de la próxima Copa América 2011 que se celebrará en Argentina. Y otra curiosidad: ese fondo de inversión que durante un tiempo hermanó a ambas empresas, y que también mantuvo durante algunos años (y sin demasiada fortuna) acciones del Corinthians y el Cruzeiro, estaba participado en un alto porcentaje por Tom Hicks, el multimillonario texano que años más tarde acabó comprando el Liverpool para llevarlo casi a la quiebra. Dios los cría…

Volvamos a la compañía que nos ocupa. Actualmente la Copa Libertadores, la Copa América y el resto de competiciones internacionales de la zona, tanto a nivel de clubes como de selecciones (incluidos los campeonatos de categorías inferiores), se emiten para todo el mundo bajo licencia de Traffic, que a través de sus filiales también controla los derechos de televisión de la CONCACAF y posee los derechos para toda América de la Copa de África de Naciones, la FA Cup y los partidos como local de la selección inglesa. Además, Traffic sigue gestionando la publicidad de diversos clubes y de la mayoría de las competiciones de las que tiene los derechos de retransmisión. Por si fuera poco, Traffic Group controla varios medios de comunicación en Brasil (entre ellos el Diario de Sao Paulo), tiene su propia productora de televisión (TV7) y cuatro cadenas locales asociadas con el todopoderoso grupo O Globo en el estado paulista. Hoy Hawilla se dedica casi en exclusiva a la gestión de ese emporio mediático, pero tiene la vista puesta en el Mundial de 2014. Un Mundial que moverá unos 200 billones de dólares en el país y para el que se están remozando muchos estadios. Varios de ellos serán gestionados por Traffic Arenas, una filial del grupo que quiere implantar en Brasil la moda de los grandes y polifuncionales recintos europeos. Entradas, palcos, publicidad, conciertos y espectáculos, zonas comerciales y de ocio… todo estará bajo control del holding. Pero hoy Traffic es más que una gran empresa de gestión de derechos audiovisuales y publicitarios. Mucho más. Al fin y al cabo, en el mundo del fútbol hay mucho dinero esperando para quien quiera cogerlo.

Escudo del Desportivo Brasil

Seguramente, la labor por la que Traffic es más conocida en Europa es la de representación de futbolistas. El mérito de Traffic en este campo reside en haber sido capaz de transformar la visión tradicional del negocio. Como ellos mismos dicen, se trata de pasar de una relación personal a una completamente empresarial. Es decir, al revés que en Jerry Maguire, y a lo bestia. A través de Traffic Football Management, el holding de Hawilla intenta controlar la carrera de prácticamente todo aquel jugador brasileño (o de los alrededores) que destaque medianamente. En la medida de lo posible Traffic no sólo representa al futbolista, sino que posee sus derechos y lo mueve según sus intereses. Actualmente, Traffic posee, en parte o en su totalidad, los derechos federativos de unos 70 futbolistas. Para ello es vital la figura del Desportivo Brasil, un club fundado en 2005 por la propia compañía, que milita en una de las múltiples divisiones inferiores del fútbol brasileño y que se encarga de terminar de formar a las jóvenes promesas. En realidad, se trata de comprar sus derechos a través de un fondo de inversión, hacerles ficha en un club para que desde él puedan ser cedidos a otros equipos más importantes en los que mostrar sus cualidades al mundo y luego buscarles un traspaso millonario. El Palmeiras, club que Traffic ayudó a reflotar en 2005 y para el que está construyendo el primero de sus nuevos estadios, es uno de los trampolines más utilizados. De ahí salieron entre otros Keirrison y Henrique, la pareja de perlas brasileñas pretendidas en su día por media Europa y que aterrizaron en el Barça de Laporta por 22 millones (14 el delantero y 8 el defensa, más variables) para luego iniciar un rosario de cesiones. Traffic ya hizo su negocio con ellos; ahora es el club blaugrana quien busca rentabilizar esa inversión. Y pase lo que pase, Traffic volverá a ver un pellizco, pues sigue representando a ambos jugadores.

Usar un club modesto de esa manera no es nada nuevo en Sudamérica: famosos son los casos de los representantes uruguayos Juan Figger y Paco Casal, que solían ceder parte de los derechos de sus representados al Rentistas y el Fénix, respectivamente, para así poder obtener luego un mayor beneficio de los traspasos. Oficialmente el representante sólo tiene derecho a un 3% del montante total de la operación (aunque es frecuente que se incluyan acuerdos paralelos para incrementar esa cifra), pero pocos son los clubes españoles que no han tenido que pagar parte de un traspaso a esas entidades controladas en la sombra por los agentes de sus nuevos fichajes. Hay que aclarar, eso sí, que en el caso de los representantes uruguayos la mayoría de sus futbolistas jamás habían llegado a jugar en esos equipos (con los que mantenían contratos casi ficticios), algo que no ocurre con Traffic. Y tampoco es nueva la idea de gestionar un fondo de inversiones que se dedique a adquirir derechos de futuras estrellas para cederlos por otros clubes en busca de un traspaso multimillonario. La experiencia, desgraciadamente, nos habla de capitales de dudosa procedencia que ven en el mercadeo del fútbol la oportunidad perfecta para blanquearse. Al menos esa fue la acusación que acabó con la alianza creada en 2004 entre el Corinthians y Media Sports Investment (MSI), un fondo de inversión que llevó al club brasileño (y de ahí a Europa) a jugadores como Tévez, Mascherano o Nilmar. El tiempo demostró que tras MSI estaba nada menos que la mafia rusa, y el caso acabó inspirando varias normas internacionales dedicadas a evitar en lo posible este tipo de operaciones o, por lo menos, a aumentar la transparencia del proceso.

En cualquier caso, los fondos de inversión en futbolistas brasileños siguen funcionando, porque de momento nadie los ha prohibido, y atraen a empresas de todo tipo. La cadena de supermercados Sonda tiene uno de los más rentables y ya se frota las manos con los progresos de Neymar, la última estrella emergente del Santos y de la selección canarinha y de quien posee el 40% de su pase. A diferencia de Traffic, Sonda intenta comprar jugadores de gran potencial, por lo que la inversión inicial necesaria para conseguir sus derechos es mayor. Esto supone un mayor riesgo, ya que limita el número de jugadores adquiridos (que después de todo podrían quedarse por el camino), pero también implica mayores ganancias en caso de que su evolución sea la esperada. Y es que, como en cualquier otra inversión, la rentabilidad va unida al riesgo. En este sentido, Traffic opta por una política más conservadora: no se trata de seleccionar a las potenciales estrellas (que también son bienvenidas), sino de controlar a un montón de jugadores de nivel medio, que al final son los que verdaderamente engrosan las listas de fichajes internacionales cada temporada. Su fondo paga intereses semestralmente, tras cada periodo de fichajes, y se liquida cada tres temporadas, el plazo habitual por el que Traffic firma a sus futbolistas. Esta fórmula con menor riesgo y mayor liquidez le permite atraer a los inversores en tiempos de crisis. Hoy, el fondo cuenta con un capital de unos 40 millones de dólares.

La Academia Traffic, hogar de las futuras estrellas de la compañía

Como Sonda, Traffic opera completamente dentro de la legalidad vigente, aunque su negocio es exclusivamente el fútbol. Sin embargo, sus métodos no se diferencian demasiado de los de las multinacionales dedicadas al comercio de materias primas. Porque intermediar está bien, pero controlar el proceso entero es mejor. Y como toda gran empresa de cualquier otro sector, Traffic no deja nada al azar. Así que no sólo mantiene a un ejército de ojeadores y agentes para captar y dirigir a sus activos, sino que ha creado su propia Academia con cinco campos de fútbol, otros dos de entrenamiento y una residencia con capacidad para 140 jugadores de todas las categorías. En la Academia hay cine, escuela, un equipo médico privado que incluye nutricionistas y gabinete psicológico, y hasta un departamento financiero encargado de asesorar a los jóvenes, que cobran unos tres mil reales mensuales desde los 16 años (unos 1200 euros) hasta que acabe su contrato o consigan ser traspasados. El complejo de Porto Feliz (también en el estado de Sao Paulo, base de todos los negocios de Traffic), ideado para acoger al Desportivo Brasil, es sólo el primero de una serie de centros desde los que Traffic quiere supervisar absolutamente todo el proceso de formación de los jugadores y, de paso, asegurarse de que nadie más pueda exigir parte de una futura venta. Está dirigida por Carlos Alberto Parreira (que llevó allí a la selección sudafricana antes del Mundial) y colabora con el mismísimo Manchester United, lo que explica en parte el interés de Traffic por enseñar inglés a los chicos de su escuela. Los jóvenes viajan periódicamente a Inglaterra para entrenar y dejarse ver, y los diablos rojos tienen un derecho preferente para adquirir a quien destaque. Por el camino se quedó el proyecto común con el Ituano, club de una localidad vecina y con el que Traffic había firmado un convenio de colaboración a finales de 2007. En marzo de 2009, el Ituano rompió el contrato al comprobar que el holding no sólo usaba al club para su propio beneficio mediante la cesión de promesas para su fogueo y traspaso, sino que además establecía a su propio equipo en el pueblo de al lado. La idea de la compañía era fusionar ambas entidades para facilitar un rápido ascenso del Desportivo Brasil a la primera división del Campeonato Paulista (el Ituano está en segunda), pero las autoridades de Itu prefirieron intentarlo por su cuenta y mantener así la independencia de su club. Fue un pequeño revés sin importancia, porque los planes de la compañía siguen adelante. Ya hay acuerdos para establecer nuevas academias en diferentes localidades de los estados de Paraná, Río y Río Grande Do Sul, y se están buscando nuevos socios en la zona de Brasilia y en el nordeste del país. Traffic tendría así peinado todo el territorio brasileño.

Una vez controlada la producción, llega el momento de su distribución. Un departamento técnico especializado se encarga de la elaboración de videos e informes de los futbolistas bajo el paraguas de Traffic para facilitar su traspaso. Aún así, como no siempre es fácil colocar el producto en Europa, qué mejor que contar con una plataforma de lanzamiento en el Viejo Continente. El pasado año, Traffic Europe (con sedes en Portugal y Holanda, dos de los principales mercados importadores de futbolistas brasileños) cerró un acuerdo con el C.D. Estoril Praia, histórico club de la segunda división portuguesa, por el que se comprometía a gestionar la entidad lusa. Al finalizar la temporada 2009/2010, Traffic se hizo con el 74% de las acciones del Estoril. Obviamente, varios jugadores de la compañía aterrizaron enseguida en Portugal para mostrar sus cualidades. Y no sólo brasileños.

Julio Mariz, actual hombre fuerte de Traffic

Traffic Sports USA es una de las filiales con mejor rendimiento del holding. De hecho, Julio Mariz, su antiguo director, vio recompensada su buena labor allí con el ascenso a la dirección del conglomerado Traffic Sports, lo que le ha convertido en el hombre más temido por los clubes que quieren pescar en Brasil. Su afición al Palmeiras ha contribuido decisivamente a que ese club se convierta en el usado por Traffic para sus operaciones más importantes. Además de poseer los derechos televisivos de la CONCACAF, heredados de aquel fondo de Hicks, la sección norteamericana del holding es propietaria del Miami FC, un club que compite en la actual NASL, otra de las ligas profesionales de Estados Unidos, considerada la segunda división del fútbol profesional estadounidense (aunque entre ella y la MLS no haya ningún tipo de relación y haya quien vea a la nueva NASL como un intento de competencia directa con la MLS). Fue precisamente Traffic USA la empresa seleccionada por el F.C. Barcelona para gestionar en Estados Unidos el proyecto de franquicia que Laporta pretendía crear en la MLS. Un proyecto, cuya cara más visible era el multimillonario venezolano Marcelo Claure, que finalmente acabó tumbado por la crisis y que el Barça abandonó, pero que Traffic quiere reflotar por su cuenta: las conversaciones con el Comisionado Don Garber ya se han iniciado y todo apunta a que una de las próximas franquicias de la MLS será el propio Miami FC (o bien un equipo de nueva creación en Orlando). De momento, al único equipo profesional de Florida han llegado también algunos jugadores brasileños procedentes de la interminable agenda de Traffic, cuyas redes de captación se extienden ya por el territorio estadounidense. Varias promesas de las selecciones inferiores de EE.UU. están representadas por Traffic, entre ellas Tony Taylor y Bryan Arguez, que estuvieron presentes en el último Mundial sub’20 y ahora juegan… en el Estoril. Todo queda en casa. Y no son los únicos. Gregg Garza, otra perla estadounidense representada por Traffic, también ha recalado en ese club tras pasar un par de años en las categorías inferiores del Sporting de Portugal. Por su parte, Gale Agbossoumonde, compañero de Taylor y Arguez en ese Mundial sub’20 de Egipto, estuvo cedido en el Sporting de Braga la segunda mitad de la temporada pasada, pero ha regresado al Miami FC. Ni Garza ni Gale tuvieron muchas oportunidades en sus anteriores equipos, así que nada mejor que devolverlos al seno de la empresa antes de que se deprecien demasiado.

Echar un vistazo a la web del grupo Traffic (http://www.traffic.com.br/home/) es como estar observando una realidad paralela. A un aficionado como yo que quiere seguir creyendo en el fútbol como mero deporte le cuesta asumir que todo eso sea verdad. La claridad con la que se explica el proyecto, la naturalidad con la que se habla de invertir en promesas, de adquirir equipos para que se fogueen y poder mercadear con sus derechos, o ver que todas las competiciones sudamericanas donde brillan esos futbolistas se retransmiten precisamente gracias a Traffic, hace que la realidad del fútbol te golpee con toda su crudeza. Y es como recibir una patada en la boca del estómago Prácticamente todos los jugadores profesionales adscritos a la CBF, jueguen o no en Brasil, aparecen en su web http://www.trafficfootball.com. No todos están representados por Traffic (actualmente “sólo” tiene algo menos de 200 jugadores en cartera, incluyendo a los 70 en propiedad), pero la empresa se ofrece como fuente de información y (deduzco) mediación para el fichaje de casi cualquier futbolista brasileño de segundo nivel. La cantidad de nombres, fotos, estadísticas, características técnicas y datos de interés es casi pornográfica, y eso sólo en la zona para usuarios no registrados. En la zona privada, además de los datos más actualizados, se pueden consultar los highlights de cada futbolista y pedir vídeos a la carta. Hay incluso una opción para solicitar información sobre algún jugador que no esté en esos extensísimos listados. La sensación es la de estar viendo la base de datos de un videojuego. Pero es real. Un auténtico bazar para directores deportivos de medio pelo.

Por supuesto, la web es sólo fachada. Sólo aparecen algunos de los nombres de los responsables de cada división. Y nada de números. Las cuentas de Traffic no están en la red. En sendas entrevistas concedidas recientemente con motivo del trigésimo aniversario de la compañía, tanto Hawilla como Mariz se quejan amargamente del escaso grado de profesionalización existente en la gestión del fútbol sudamericano, que impide obtener unos rendimientos económicos acordes al potencial deportivo de la zona. Se olvidan comentar que precisamente esa falta de mentalidad empresarial de los clubes brasileños que deriva en constantes apuros económicos permite a Traffic aprovecharse de esos vacíos en la gestión para su propio beneficio. La compañía no posee los derechos de las principales competiciones del mundo, las europeas. Cierto. Tampoco representa a los futbolistas de mayor relieve económico y mediático. Es verdad. Pero si tenemos en cuenta que el fútbol genera el 0’7% del PIB de la octava economía del mundo, y que el holding obtiene ingresos de todos y cada uno de los segmentos de ese enorme mercado, no cuesta imaginar que las cifras de beneficios del grupo Traffic son de escándalo. Algunas estimaciones (que Hawilla no desmiente) hablan de que el holding tiene una facturación anual de más de 500 millones de dólares: según Deloitte, el Real Madrid, el club deportivo que más dinero ingresa en todo el mundo, factura 540. Pero hay que rascar mucho para encontrar información fiable sobre la compañía. Prácticamente todo lo que habéis leído está sacado de su propia página web, y apuesto a que adivinaríais fácilmente qué partes no lo están. Y no hay mucho más. De Traffic sólo vemos lo que Traffic quiere que veamos.

A pesar de su más que evidente importancia en el negocio mundial del fútbol, su nombre apenas se cita de soslayo en algunas noticias sobre fichajes para indicar que detrás de ese jugador hay una estructura hiperprofesionalizada y que la negociación será difícil (y el precio, elevado). Sin embargo, casi nadie parece dispuesto a indagar más. Simplemente se acepta la situación y punto. Un manto de silencio cubre casi todas las actuaciones del holding; algo por otra parte habitual entre las empresas de representación y gestión de derechos futbolísticos. Nadie parece saber a ciencia cierta cuánto dinero mueve este mundillo, aunque se sospecha que mucho. Porque repito, no es sólo Traffic. La web de Gestifute, la empresa de Jorge Mendes y considerada la de mayor importancia del sector por el renombre de sus clientes, es también pura promoción. Noticias, comunicados, datos de interés sobre sus representados… y ya está. ¿Para qué más? Así les va bien. A todos.

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30 pensamientos en “FÚTBOL Y NEGOCIO (III): Traffic, factoría de estrellas. Por snedecor

  1. Muchas gracias NIPO

    Por finiquitar este asunto, parece que Gale Agbossoumonde se incorporará al Djurgardens sueco como cedido a partir de enero. Y claro, ahora ya no hay reproches a Traffic. Se disculpa por sus comentarios anteriores y reconoce que él también tiene su parte de culpa en no haber encontrado equipo hasta ahora

  2. Parece que se rompe definitivamente la colaboración entre Traffic y el Palmeiras. Al parecer, Ronaldinho está a punto de firmar por el Flamengo gracias a la ayuda económica de Traffic, que pagaría buena parte de los 8 millones que se supone que pide el Milan por el brasileño. El contrato de cesión de jugadores entre Traffic y Palmeiras había acabado esta temporada y el presidente del Palmeiras, que también pujaba por Ronnie, ya ha dicho que Traffic puede olvidarse de la gestión de su nuevo estadio.

  3. Aquí un enlace en portugués en el que se explica la operación Ronaldinho y cómo interviene Traffic:

    http://www.futebolfinance.com/o-fantastico-negocio-de-ronaldinho-no-flamengo

    El Flamengo sólo paga 1 millón de los 5 que cobrará Ronaldinho; el resto lo pone Traffic (que, aunque no lo diga el artículo, también ha pagado buena parte del traspaso al Milan). Y todos los ingresos por marketing que se generen a partir de ahora se repartirán así: 50% para el jugador, 40% para Traffic y 10% para el Flamengo, siempre que sobrepasen los 12’5 millones de Euros (si no lo hacen, serán integros para el club). Se estima que ahora el Flamengo cobrará 25 millones por patrocinios, el doble de lo que ganaba ahora (precisamente por eso 12’5 millones es el límite), así que de cumplirse ese escenario Ronnie cobraría 6’25 millones (más los 5 de sueldo), Traffic ingresaría 5 millones y el Flamengo vería 13’75 millones.

    Obviamente, lo que no dice el artículo es que muy probablemente Traffic se aproveche del acuerdo para que sus jugadores se muestren ahora en el Flamengo para luego ser revendidos.

  4. Gracias Joaquín. Cualquer dato económico fiable más allá de que teóricamente los beneficios de Traffic vienen rondando los 100 millones de dólares anuales siempre será bienvenido.

    Como supongo que habréis oído, este año Japón iba a participar en la Copa América como país invitado (hay 10 países en la CONMEBOL y siempre necesitan otros 2 equipos para cuadrar un torneo “normal”, este año México es el otro), pero finalmente la Federación Nipona ha decidido no acudir a Argentina tras el tsunami. Queda una plaza libre y Villar ha comentado que España podría estar interesada en jugar. También se habla de Costa Rica, aunque al igual que México tiene el problema de que en junio se juega la Copa de Oro de la CONCACAF y tampoco acudiría con su mejor selección, sino con jugadores sub’23 por orden de la Concacaf, que no quiere que su campeonato pierda importancia para sus propios asociados. La última palabra, en todo caso, la tendrá Traffic como propietaria de los derechos de TV… y aquí está la clave, ya que la presencia de Japón le había permitido venderlos a buen precio en Asia y ahora todo está en el aire. No descarteis que se elija a otra selección asiática, o incluso que se reconsidere la decisión de Japón.

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