NIGEL MANSELL, “IL LEONE”, por Greatmike

Hola, amigos.

Siempre contracorriente.

De chaval me gustaba la serie “V”, pero no estaba enamorado de Diana, como la inmensa mayoría, sino de la doctora rubita, Julie Parrish; todos mis amigos hablando de fútbol y yo de baloncesto o de F1; y en F1 todo el mundo hablando de Senna y Prost y yo suspirando porque Nigel Mansell ganase al menos un título en una época de genios, en la que Senna y Piquet lograron tres, Prost cuatro y Mansell solo uno, tardío y con cierto gusto a poco valorado.

Siento una atracción irresistible por el menos mediático, el menos talentoso quizá, pero el más guerrero. Muy discreto fuera de las pistas, políticamente incorrecto dentro, tozudo como él solo, “Il Leone”, como le apodaron en Italia tras su paso por Ferrari, es la encarnación de la garra hecha piloto. Un tipo que debió nacer veinte años antes, cuando las máquinas eran menos sofisticadas y el hombre ponía el mayor porcentaje de una victoria… si tenía el valor necesario.

Hoy vamos a conocer la historia de un piloto del que Ayrton Senna dijo “Si Mansell está detrás tuyo, tiene un buen coche y está motivado, ten por seguro que te va a pasar. Aunque sea por encima de tu cabeza, pero te va a pasar”.

Con un poco de paciencia, veréis al final del post que lo que dijo Senna era absolutamente cierto.

Arrancamos.

Nigel Mansell nació en un pueblecito cerca de Worcestershire, Inglaterra, llamado Upton on Severn, en 1953. De origen humilde, fue un buen estudiante que a base de becas, trabajos de segunda fila y mucho apoyo familiar logró acabar la carrera de Ingeniería, especialidad Aeroespacial. El escaso tiempo libre del que disponía lo empleaba corriendo en karts. Tras graduarse, se casó con su novia Roseanne, que había conocido en el Instituto, empezó a trabajar para una empresa llamada Lucas Engineering y seguía corriendo en karts en su tiempo libre. En 1974 se proclamó Campeón Británico y su sangre le pidió que lo abandonase todo por las carreras, para disgusto de su familia.

Tardó dos años en convencer a sus padres y lograr patrocinadores hasta que finalmente, en 1976, debutó en la Fórmula Ford, el primer paso hacia la F1. Solo pudo disputar nueve carreras, ganando seis, antes de sufrir un gravísimo accidente en el circuito de Brands Hatch. Se rompió literalmente el cuello, estando a punto de quedarse tetrapléjico. Es aquí cuando sale a relucir el carácter que lo convertiría en un piloto único. Lejos de plantearse la retirada, en la temporada siguiente, 1977, contra la opinión de toda la familia y amigos excepto su mujer, vendió su casa y su coche, en un todo o nada contra todo el mundo del que salió triunfante: participó en 43 carreras ganando 33, lo que le valió un contrato para disputar la Fórmula 3, el siguiente paso en su escalada. Allí pasó varias temporadas con poca fortuna a nivel de títulos pero un enorme bagaje personal que le permitió lograr su sueño en circunstancias muy curiosas.

En aquella época se consideraba a Mansell un piloto muy agresivo pero poco talentoso, al que sólo la constancia y el valor le permitía despuntar. En 1978 volvió a sufrir otro accidente tremendo, le volvieron a pronosticar la retirada forzosa y volvió a competir. Esa constancia le valió una prueba con Lotus en 1979, escudería que entonces no estaba en buen momento, a pesar de contar en su equipo de diseño con el grandísimo y mítico Colin Chapman. Esa prueba no contó con tiempos dignos de mención y los resultados no fueron diferentes a los de otras con otros pilotos, salvo por una cosa. Cuando Mansell se bajó del bólido, lo hizo totalmente encharcado en combustible, consecuencia de una fuga en el depósito, y con enormes quemaduras por toda la espalda, producidos por la gasolina.

El equipo, horrorizado viendo las dolorosas heridas y lo que podría haber pasado, le preguntó cuándo detectó la fuga.

Desde el primer momento.”

Pero el coche podía haberse incendiado, podías haber muerto. Debiste parar y bajarte.”

No. Era mi oportunidad. Así es el “glamour” de las carreras.

Y así es como el gran Colin Chapman supo que no tenía delante al piloto con más talento, pero sí al más decidido, valiente y tenaz que había conocido. Luego, al tratarlo personalmente, decidió que también era el más sincero y se convirtió en su amigo para los restos. Antes de eso, lo fichó para Lotus, dándole la oportunidad de debutar en la F1, en 1981.

Sus dos primeros años fueron magníficos a nivel personal pero muy duros a nivel deportivo. Ya nadie le negaba su capacidad para pilotar en F1, pero era superado con frecuencia por su co-equipier De Angelis y sus resultados siempre llegaban a costa de jugar con todos los límites, porque Lotus atravesaba una travesía del desierto particularmente penosa. Solo algunos podios compensaron la enorme cantidad de veces que tuvo que retirarse por problemas mecánicos… o de exceso de ímpetu, algo que se convertiría en una constante en su carrera y una de las razones por las que gustaba como piloto. A finales de 1982, De Angelis había ganado una carrera y quedado por encima de Mansell casi siempre, pero Chapman creía en el bueno de Nigel y renovó su contrato.

Algunos años más tarde, esto es lo que dijo Mansell de Colin Chapman:

“Era el mejor. Tuvo numerosos campeones del mundo antes que llegara yo. Pero vio que yo era sincero, sin tapujos, que pilotaría cualquier cosa al máximo, y nos llevábamos bien. Me dio muchos consejos. Como que si tienes una reunión importante, no llegues tarde nunca jamás; ni siquiera por un minuto. Y hay que ser sincero. Si eres sincero con la gente adecuada, llegarás lejos.”

Estos son Chapman y Mansell charlando en el paddock, luciendo el logotipo de John Player Special:

Para 1983 las cosas prometían, porque Lotus se había hecho con el potente motor turbo de Renault. El talento de Chapman y la potencia del motor francés podía dar fruto en forma de un coche ganador, pero…

En Diciembre de 1982, apenas esbozados los diseños del nuevo coche, moría Colin Chapman a los 54 años de edad, víctima de un infarto, dejando a la F1 sin el mayor talento que haya tenido jamás el mundo del motor, sin parangón hasta la eclosión de Adrian Newey.

El mazazo fue brutal, y el equipo sólo fue capaz de aprovechar una ínfima parte del potencial del coche, mejor que los anteriores pero no lo bastante bueno para competir por las victorias. Mansell también sufrió especialmente la ausencia de su mentor, no sólo en el aspecto emocional, también en el deportivo, porque el nuevo responsable del equipo, Peter Warr, no creía en él y sólo le aguantó las dos temporadas que le restaban porque su contrato estaba ligado al del patrocinio de “John Player´s Special”, quien daba el color negro y oro característico de Lotus en aquella época.

Cualquier otro piloto hubiese tirado la toalla, pero eso no iba con Nigel Mansell. Una muestra de su carácter la tenemos en el GP de Dallas de 1984. Esa carrera es, probablemente, la más desastrosa de toda la historia de la F1. Una carrera que se celebró en un recinto ferial, que acabó con sólo siete coches en pista, tras soportar más de 45ºC de temperatura ambiente, con un asfalto recauchutado unas horas antes del inicio y con su promotor en la cárcel merece un post para ella solita, pero de momento nos quedaremos con que supuso la primera Pole de Mansell y toda una demostración de lo que “Il leone” era capaz de hacer.

Este es Mansell en la calificación, logrando la Pole:

Durante la carrera Nigel había liderado el GP durante 35 vueltas, pero su agresiva forma de conducir y las altísimas temperaturas fundieron sus ruedas y el coche empezó a perder rendimiento, de manera que peleaba por la quinta plaza en la última vuelta. Apenas a unas curvas de la línea de meta, chocó levemente contra uno de los muros que delimitaban la pista y averió su caja de cambios.

A 500 m de la meta el coche empezó a decelerar.

Y a 100 m se paró.

Desesperado, salió de su Lotus. Y cuando todo el mundo esperaba que le diese una patada al coche o algo parecido empezó a empujarlo tratando de cruzar la meta. El público se puso en pie animándolo y todo el mundo asistió asombrado al esfuerzo de un piloto con un mono negro empujando un bólido de 540 Kg mientras sus rivales lo pasaban como flechas, intentando lograr al menos un punto.

No lo consiguió. El esfuerzo fue tan brutal que cayó desmayado apenas a unos metros de la bandera a cuadros.

Pero no importaba. La lección de pundonor no pudo ser más hermosa. Podéis verlo en el vídeo.

Tremendo, pinchad a partir del minuto 3:

http://www.youtube.com/watch?v=YTqI2Ox3_38&feature=related

Al acabar esa temporada de 1984 Nigel abandonó Lotus para irse a Williams. Lo hizo con la admiración de buena parte de los aficionados a la F1 y unas cariñosas palabras de despedida del patrón del equipo, Peter Warr:

Mansell nunca ganará un GP mientras tenga un agujero en el culo

No sabemos exactamente lo que pasó con el trasero de Warr, lo que sí sabemos es que Nigel Mansell logró su primera victoria apenas unos meses después de abandonar Lotus, más concretamente en el GP de Europa 1985, celebrado en Brands Hatch, el mismo circuito en el que estuvo a punto de quedarse tetrapléjico y donde logró su primer podio (hermoso círculo, ¿no, Flags?). Luego repitió victoria en Sudáfrica y se convirtió en estrella de la F1 y candidato al título la temporada siguiente.

Aquí en la salida de Brands Hatch, disputando la posición al Lotus de un tal Ayrton Senna:

1986 fue la consagración de Nigel como piloto. Logró cinco victorias, disputando el título a su compañero de equipo, Nelson Piquet, y al poderoso McLaren de Alain Prost, con el que llegó igualadísimo a la última carrera en Adelaida, Australia.

A Mansell le bastaba con quedar tercero hiciera lo que hiciese el francés. Pero Nigel no sabía correr sin ir por la victoria. Cuando iba segundo, detrás de Prost, pero intentando adelantarle en vez de asegurar el puesto, le ocurrió esto:

http://www.youtube.com/watch?v=187Jw4CLtkE

En Williams retiraron por precaución a su compañero Piquet pensando que el coche degradaba los neumáticos, pero al ver las ruedas del brasileño, perfectas, comprobaron que había sido Mansell el que las había reventado persiguiendo a Prost.

Sin necesidad. Pero que bello ejemplo de competitividad.

En 1987 fue el piloto más rápido de la parrilla, logrando ocho Pole Position y seis victorias, más que nadie, pero su forma agresiva de correr le hizo abandonar en unas carreras y provocar averías en su coche en otras. Aún así, hubiera tenido opciones de no haberse estrellado en Suzuka, destrozando una vez más su cuello, lo que le impidió tomar parte en las dos últimas carreras y dejó el título en manos de compañero Nelson Piquet. Esa temporada supuso también el comienzo de su eterna rivalidad con el brasileño, que no llegó a los extremos de la de Senna y Prost, pero que no estuvo exenta de frases deliciosas y detalles agradables, sobre todo por parte de Piquet.

En 1988, Williams perdió los motores Honda, que se fueron a McLaren para impulsar al campeonísimo Prost y un novato en las escuderías poderosas llamado Ayrton Senna. Mansell no pudo hacer nada en el campeonato y su relación con Piquet había agriado el ambiente en el equipo, así que hizo las maletas y se fue a Ferrari.

1989 fue complicado porque la Scudería no logró un coche competitivo. Aún así, dejó para la posteridad el apodo de “Il leone” que le pusieron los mecánicos. Y las cosas fueron a peor cuando en 1990 llegaba Alain Prost, escarmentado de su periplo en McLaren y exigiendo galones por encima de Nigel, lo que originó otra enconada rivalidad entre Mansell y el francés… que Ferrari resolvió dando status de Nº2 a “Il Leone”. Esa temporada nos dejó para el recuerdo un adelantamiento por fuera, a más de 300 Km/h escalofriante, imposible, al McLaren de Berger, que le valió la victoria en México, en la última curva de la última vuelta.

Atentos a cómo el narrador no puede creer lo que está viendo, se queda sin palabras y tartamudea antes de decir “Lo adelanta por fuera… increíble”:

http://www.youtube.com/watch?v=V2g1yrGputA

A Mansell le dejó la decisión de retirarse de la F1, harto de la política, los tratos de favor, y la incomprensión de que era objeto reiteradamente, siempre comparado de forma desfavorable con Piquet, Prost y Senna.

En el instante en que anunció su retirada, y los motivos, se movilizó una legión de seguidores como nunca se había visto en un piloto que nunca había ganado un Mundial. No solo aglutinó a miles de fans. Consiguió que otros pilotos como Ayrton Senna le pidieran que reconsiderase su decisión (el gran piloto brasileño era casi el único de la parrilla que mostraba admiración y respeto por Nigel) y finalmente que Frank Williams le ofreciera un asiento para la temporada 1991.

Al final, Mansell decidió aceptar la oferta de Williams, a pesar de que suponía el reencuentro  con su enemigo Nelson Piquet, y quedarse en la F1 para intentar lograr su sueño de ser campeón. El bólido que tenía a su disposición fue uno de los más revolucionarios de la historia en lo que a mecánica se refiere, al incorporar la suspensión activa. Se trata de un sistema que detecta por medio de unos sensores si alguna o varias ruedas dejan de tocar la pista o superan la altura respecto a la pista programada, previamente por ejemplo en un bache o una curva muy cerrada. En ese momento, una computadora modifica la altura de la suspensión de cada rueda, para que se vuelva a pegar al asfalto maniendo siempre la altura deseada. Eso permite un paso por curva muy veloz. (Párrafo modificado, cortesía de Eddie the great haciendo honor a su nick)

1991 fue la temporada de pruebas y al vehículo le costó obtener fiabilidad, sobre todo al principio, aunque Mansell quedó subcampeón y ya se veía que el Williams iba a ser el gran favorito la temporada siguiente. Entre lo mejor está su victoria en Monza, jaleado por los tifosi como si aún condujera un Ferrari, y vencer en el GP de su país, regalándonos la famosa foto de Nigel haciendo de taxista para Ayrton Senna, que se había quedado sin combustible tras pasar la línea de meta en el GP, mientras “Il leone” daba la vuelta de honor saludando al público.

Lo peor una desgracia típica de las suyas. En Canadá iba líder destacadísimo al entrar en la última vuelta cuando se paró el motor de su bólido dejándolo tirado, teniendo que asistir impotente a la victoria de su enemigo Nelson Piquet y la enorme sonrisa que exhibió en el podio.

http://www.dailymotion.com/video/x1fb2s_gp-canada-91-ultima-vitoria-piquet_sport

Fue la última sonrisa de Nelson en lo más alto del cajón, porque aquella fue su última victoria antes de retirarse a final de temporada.

En 1992 el Williams arrasó como nunca se había visto antes en la F1 desde los tiempos de Fangio, logrando el título de constructores a mediados de temporada. Y Mansell, primer piloto sin discusión delante del sustituto de Piquet, Ricardo Patrese, fue el primer piloto de la historia en rebasar los cien puntos, obteniendo nueve victorias, catorce poles y un récord de vuelta rápida en el GP de Francia que no pudo batirse hasta 2001, conquistando el título a falta de cinco carreras.

Aquí lo vemos festejando la victoria en México, junto a su compañero Patrese y un jovencísimo Michael Schumacher:

A continuación os dejo un extracto de un artículo de Javier Rubio, publicado el 10/08/210, donde relata cómo por casualidad fue testigo del encuentro privado entre Mansell y su esposa, justo después de proclamarse Campeón del Mundo, y sin que ellos supiesen que Rubio era testigo. Muy emocionante.

Nigel y Rosanne se conocieron a los diecisiete años, se casaron a los veintiuno. Ella estuvo con él en todos y cada uno de los momentos claves de su vida deportiva, desde las pistas de kart de su juventud hasta el título de 1992. Durante aquellos años de lucha, siempre me preguntaba cómo sería aquel momento en el que Mansell y su esposa se encontrarían cara a cara si conseguía alguna vez el título tras tantos años de frustraciones y sacrificios comunes. Al terminar aquel Gran Premio de Hungría, la sala de prensa estaba atestada de periodistas, apelotonados delante de la mesa de los pilotos, a la espera del nuevo campeón. Mansell se retrasaba con las celebraciones del podio. Aburrido, me senté al fondo de la sala, sentado junto a la enorme cristalera exterior, y pegada al pasadizo que daba acceso a la sala de prensa, y por el que llegaba corriendo un agobiado Mansell.

De repente, sonó un grito por detrás. “¡Nigel!” Era Rosanne, quien le seguía también a la carrera, porque no había tenido ocasión de ver todavía a su marido como campeón. Entonces, se fundieron en un enorme abrazo, aún lejos de la vista de los periodistas. Mansell tenía lágrimas en los ojos, su cara cercana a la mía, separada por un muro de cristal. Si me preguntaba por ese primer momento entre ambos, allí mismo lo estaba viviendo. A tan solo un metro.”

Nigel Mansell había entrado en el olimpo de los campeones.

Y para no faltar a la costumbre, lo hizo ninguneado, ya que la mayor parte de la prensa especializada atribuyó poco mérito al inglés, argumentando que dispuso de un coche infinitamente superior al resto y un compañero de equipo mediocre, que nunca le puso las cosas difíciles. El remate vino de la mano de su patrón, Frank Williams, que intentó por todos los medios librarse de Mansell ofreciéndole la renovación de su contrato por la mitad de lo que había estado cobrando, argumentando que Senna se había ofrecido gratis. Mansell decidió tomarse unos días para pensarlo, así que Williams acabó de darle el empujoncito anunciando que había llegado a un acuerdo con el archienemigo Alain Prost para la temporada 1993, tras su año sabático.

Mansell no estaba dispuesto a ser de nuevo el segundo piloto ni a aguantar a Prost de compañero, así que “Il leone” anunció su retirada de la F1 y su marcha a la Indy-CART norteamericana, concretamente a la escudería Newman-Haas, que ya contaba con dos títulos, grandes pilotos en su historial como Mario Andretti y era propiedad del gran actor Paul Newman.

En la foto, Newman casi camuflado con gafas de sol y gorra típica yanqui:

Debutó el 31 de Marzo de 1993 en Surfer´s Paradise, Australia, siendo la primera vez que un novato lograba la pole y la victoria en su primera carrera. Pecata minuta, porque en un campeonato muy diferente al que estaba acostumbrado, plagado de circuitos ovalados como Indianápolis o urbanos flanqueados por muros que ponen los pelos de punta en caso de accidente, menos dependiente de la tecnología y más del valor del propio piloto, Nigel Mansell fue el primer novato en ganar la Indy-CART.

A pesar de algún accidente estrepitoso:

Una victoria de enorme prestigio por delante de campeones como Emerson Fittipaldi, que ya lo había sido de F1, y Paul Tracy, una leyenda de ese campeonato, cimentada sobre todo en la audacia y el valor a la hora de exprimir el asfalto, subiéndose por las paredes, como se dice vulgarmente. En este vídeo on-board podemos ver lo cerca que pasaba Mansell de los muros de los circuitos.

Escalofriante:

http://www.youtube.com/watch?v=3KFf72RQhL0&feature=player_embedded#at=11

La temporada siguiente no tuvo tanta fortuna, entre otras cosas porque la F1 se acordó de él de nuevo. Su sentido del honor le impidió rescindir su contrato con el equipo Newman-Haas, llegando a un acuerdo para disputar los dos campeonatos al mismo tiempo. Pero al simultanearlos dejó la Indy-CART en un segundo plano y completó una temporada mediocre, además con algún que otro susto como este:

http://www.youtube.com/watch?v=kk8BA6kIcyA&feature=player_embedded

La razón de su vuelta a la F1 es que en el tercer GP de la temporada, Monza 1994, perdió la vida el grandísimo Ayrton Senna, el único campeón que siempre habló bien de él, que siempre le mostró su apoyo y admiración, y cuando Williams le propuso acabar la temporada pilotando su coche no pudo resistirse a hacerlo como tributo. Fue una reconciliación entre todos. Frank Williams le pidió perdón por el trato, la F1 lo acogió como el campeón que había sido y él pudo homenajear a quien siempre le defendió pilotando su coche hasta el final de la temporada.

Le dio tiempo a ganar una carrera más, la de Australia, y firmó por McLaren para la temporada 1995, en un curioso círculo que le convirtió en el único piloto campeón del mundo que ha corrido con todas las escuderías míticas de la F1: Lotus, Williams, Ferrari y McLaren.

Aquí podemos verlo con el Williams ganando en Adelaida, circuito que recordaba mucho a los de la Indy-CART:

Y aquí con el McLaren en 1995:

Pero sólo tardó dos carreras en darse cuenta de que el coche no era nada competitivo y decidió dejar la F1, esta vez definitivamente, aunque no las carreras, donde ha estado compitiendo a nivel amateur con irregularidad y desigual fortuna en diversos certámenes. El último de ellos en 2010, donde disputó las 24 horas de Le Mans formando equipo con sus dos hijos, aunque tuvo que retirarse por un pinchazo y posterior choque a los 20 minutos de haber dado comienzo.

Cuando no compite vive apaciblemente entre la Isla de Man y una mansión en Bel Air, Florida, administrando un club de golf de su propiedad en Exeter, condado de Devon, Inglaterra, dirigiendo una revista de motor llamada “Planet Driving”, que edita junto a un conocido piloto de motos de la categoría Superbikes, Carl Fogarty, y disfrutando de la compañía de su esposa Roseanne.

En este momento ha llegado la hora de acordarse de las palabras de Senna al principio del post.

En 2001 se organizó en Donington una exhibición de coches.

Uno de los actos consistía en pilotar bólidos Minardi de 2 plazas para que algunos invitados vivieran algo parecido a una carrera de F1, muy similar a las exhibiciones en biplaza que ofrecía la Sexta hasta hace poco. Le pidieron a Nigel Mansell que pilotase uno y accedió. Se sorteó un orden de llegada para evitar adelantamientos peligrosos y el domingo comenzó el show.

Todo parecía ir normal, con los coches en una fila india mas o menos ordenada, yendo relativamente rápidos. Los invitados se lo pasaron en grande… hasta la última curva de la última vuelta, cuando Mansell, que iba segundo, en el lugar que le correspondía entrar en meta por sorteo, vio un huequecito e hizo esto:

http://www.youtube.com/watch?v=wM4bIKf62j4

Los organizadores debieron prever que “Il leone” no aceptaría un segundo puesto sin pelear por la victoria, ni siquiera en una exhibición, ni siquiera habiéndolo acordado previamente.

“Si Mansell está detrás tuyo, tiene un buen coche y está motivado, ten por seguro que te va a pasar. Aunque sea por encima de tu cabeza, pero te va a pasar”

Como curiosidad, para aquellos que no entendéis el inglés y no lo habéis apreciado en la narración, el piloto que Mansell adelantó por encima de la cabeza era Fernando Alonso, por entonces piloto oficial de Minardi, aunque cedido por Renault.

Hasta aquí, la vida de uno de los pilotos más espectaculares e incomprendidos de la F1. Un hombre que encontró su mejor definición en una frase de su ex-compañero Ricardo Patrese en 1991, en el GP de Gran Bretaña disputado en Silverstone. Al comparar los tiempos parciales, los mecánicos de Williams comprobaron que Mansell pasaba las curvas de Becketts, una zona rápida peligrosísima, mucho más veloz que los demás pilotos, así que le pidieron a Patrese que se situase detrás de su compañero unas cuantas vueltas para ver cómo lo hacía.

Cuando el italiano regresó al box los mecánicos le preguntaron qué hacía Mansell de forma diferente.

Ricardo Patrese, que al quitarse el casco tenía cara de no creer lo que había visto, abrió sus manos a la altura de sus genitales, como si sostuviera algo del tamaño de una sandía, y se limitó a decir:

“Los tiene así de grandes.”

Besos a tod@s

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5 pensamientos en “NIGEL MANSELL, “IL LEONE”, por Greatmike

  1. Gran post. De guaje, de niño, mi piloto favorito era Mansell. Muy valiente.
    ¿Qué opinión tendrá Fernando Alonso de él?

  2. Ahora que he podido leer el artículo con atención y no solo el título solo puedo decir… ¡GRAN ARTÍCULO! Es un disfrute tremendo leer tus posts, los digo con total sinceridad. Porque aunque personalmente conocía casi todo lo que has contado (desconocía lo de 2001 y su affaire con Alonso), lo cuentas de una forma tan amena y entretenida, que es una gozada leerlo y revivirlo. Enhorabuena por como escribes, de verdad.

    No obstante, me gustaría hacerle un par de correcciones. Lo primero, sobre lo que dices de la suspensión activa. Lo que dices es correcto, pero hay que añadirle algo más que es lo que le da realmente la ventaja que les daba a los Williams. La suspensión activa lo que mantiene es el coche siempre a la misma altura respecto del suelo. Cuando un coche frena o gira, el coche se desequilibra y la altura con respecto al suelo es variable según la zona. Con esto se consigue que la altura no solo sea la misma en todo el coche, sino que sea la óptima, permitiendo un paso por curva mucho más rápido que los rivales.

    Por otro lado, la carrera de Canadá ’91, tengo entendido que no es que se le parara el motor porque se quedara sin combustible o se le rompiera. ¡Se le paró porque saludando al público en la vuelta de honor, le apretó a un botón que apagaba el coche! Teniendo en cuenta que lo dice Viladelprat… yo me lo creo (no sé si tú tienes otra información).

  3. Amigo Greatmike! Una vez más me has demostrado tus grandes conocimientos en el mundo de la F1 y del motor en general. Chapêau a todo tu post! He recordado todas aquellas carreras que presencié en mi niñez otra vez.
    Nigel Mansell “Corazón de León” como bien dices siempre fue un grande del automovilismo pero uno que es Ferrarista en aquella época era más de Ayrton Senna. El brasileño, para mi humilde opinión,fue el mejor piloto de la F1. Lástima de aquél trágico accidente en el Tamburello en el Gran Premio de Imola…
    Saludos, Tiowilly.

  4. Simplemente decir que yo tambien estaba enamorado de la rubia de V, pese a que años después me di cuenta que estaba vizca (no sé si porque que quería ser como Donovan y como Donovan se liaba con Julie me tenía que gustar o era al reves, el caso es que a partir del capitulo 11, solo se daban un timido beso en el penultimo capitulo, cuando Julie se reencontraba con un viejo amor de la facultad, sin que por ningun lado dijeran que habían roto), pero creo que hasta ahi llegaron mis excentricidades, porque nunca le pillé el punto a la F-1 (aunque algo sí la veia, no se me olvidara la retransmisión de la muerte de Senna). Con la eclosión de Alonso no pude evitar sentarme alguna sobremesa delante del televisor para estudiar el asunto, pero, nada, no hay feeling (me recuerda un poco al ajedrez, que aunque practico, no me gusta seguir por la tele). Lo que me sorprende son las cifras de audiencia. De hecho la F-1 se ha convertido en el segundo deporte más seguido del país, como en su día fue el ciclismo cuando explotó Indurain o lo sería el tenis con Nadal si no fuera por la F-1. Pero, sospecho, que a diferencia de estos dos deportes, cuya base de incondicionales es mayor que la de la F-1, una vez se marche Alonso la F-1 ira cayendo hasta que solo la retransmitan por TV-3 (como ya ocurrió la decada pasada)

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